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martes, 19 de septiembre de 2017

Dos sistemas de escritura

Otro hecho de importancia que conviene .que sea puesto ahora en consideración, es el nexo que hacia 1500 a.C., o poco después, se estableció entre ambas culturas. Este hecho es de carácter meramente cultural; se refiere a los estilos de escritura que Evans halló en numerosísimas tablitas de arcilla exhumadas durante sus excavaciones en Cnosos.

   Se trata de dos sistemas de escritura no alfabéticos, basados en el empleo de dos tipos de signos: simbólicos unos, y lineales, silábicos los otros; dos sistemas parecidos por su aspecto, aunque muy distintos. Evans designó estos dos métodos de escribir con los nombres de lineal A y lineal B, respectivamente. Las placas escritas en el segundo estilo gráfico (o lineal B) halladas por Evans en Cnosos son particularmente numerosas; suman unas 3.000, y con toda evidencia son documentos de carácter administrativo, a modo de cuentas o anotaciones.


Sala hipóstila del palacio de Cnosos (Creta). Los palacios cretenses fueron construidos sobre terrazas, a niveles diversos, buscando efectos de movilidad y profundidad. Esta sala, con las columnas lisas de madera policromada en rojos terrosos, de forma troncocónica y redondeados capiteles, sostiene la perspectiva arquitectónica del fondo con un efecto casi escenográfico. 



   Ahora bien, poco antes de la II Guerra Mundial, el arqueólogo estadounidense Carl Blegen halló, excavando en plena Grecia, en la Mesenia, en la localidad de Pilos, donde la leyenda sitúa el pequeño reino del homérico Néstor, otras 600 tablitas de terracota escritas de igual modo, y de aquella misma índole.

   Finalmente, desde 1950, el inglés A Wace y los miembros de su equipo hallaban por su parte, durante unos trabajos de excavación realizados en los alrededores de la fortaleza de Micenas, otros 500 documentos de esta clase.

   El inglés M. Ventris -partiendo de la sospecha de que tal escritura correspondiese, en lo escrito en signos no ideográficos, a voces de raíces griegas- logró, con el apoyo de su compatriota J. Chadwick, interpretar 65 de los 90 signos silábicos de este lenguaje escrito titulado lineal B, y en 1953 expuso su descubrimiento en el Journal of Hellenic Studies y tres años más tarde en el libro Documents in Mycenean. Fallecido Ventris en 1956, las investigaciones prosiguieron; pero no hay lugar ya a dudas: esos signos de valor silábico, que en las susodichas tablitas aparecen en combinación con otras figuras ideográficas, corresponden a un lenguaje indoeuropeo que es ya griego y ofrece analogías con el dialecto arcadiochipriota.

   Así pues, gentes de raza griega fueron las que alrededor del 1500 o 1450 antes de Cristo (esto es, unos 400 años antes de que a Grecia llegaran los dorios) lograron adueñarse de Creta, y tales gentes, influidas por la cultura de los vencidos, allí y en el Peloponeso, desarrollaron desde entonces un ciclo cultural y artístico bastante uniforme, que en el suelo de la Grecia peninsular persistió hasta la nueva invasión (hacia el año 1100) de otros pueblos también griegos. Las conexiones entre las dos ramas de esa misma cultura artística aparecen así ahora mucho más claras...

Fuente: Texto extraído de Historia del Arte. Editorial Salvat.

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